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Los derechos y las luchas.

Si hay algo que aprendimos en estos más de 30 años de democracia es que las leyes las hacemos los hombres y las mujeres. Y somos capaces, entonces, de transformarlas.
También aprendimos que no basta con que un derecho este escrito para que se garantice en la realidad.
Supimos con las Madres, las Abuelas y los H.I.J.O.S.  que no hay Punto Final no Obediencia Debida que detenga él reclamos de justicia.
Y que la igualdad es un horizonte y no un punto de partida.
Ser trabajadores del Estado es defender nuestros derechos sindicales y la dignidad de las compañeras y compañeros. Es además asumir el compromiso de defender un Estado que incluya, que proteja, que este presente para mejorar las vidas de todas y todos. Especialmente de quienes más lo necesitan. Nuestro trabajo son los derechos del pueblo

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El Medio Público y la distribución de la información

Un medio de comunicación es una herramienta que aporta y constituye a través de la información que emite y recepciona, la base fundamental para el ejercicio de otros derechos como la participación política y social en las distintas instancias de la vida democrática.

Los medios públicos, en ese sentido, deben garantizar la igualdad de oportunidades y la posibilidad de accesibilidad a todas las personas para recibir, buscar e impartir información.

Y ese rol toma mayor relevancia en estos tiempos en que los poderes concentrados de la economía, a través de sus monopolios o de sus pactos eventuales para favorecerse, acentúan la capacidad de dominar y marcar la agenda (las noticias que se van a ver y escuchar). Esos grupos de poder, tienen la inmensa capacidad de generar “sentido común” que se impregna y circula en la sociedad e impone una lógica que justifica y defiende los intereses concentrados, aún contra esos derechos e intereses del pueblo, del sujeto colectivo.

Esas empresas, además, entienden a la información como una mercancía, un bien transable, y por lo tanto, entienden al público meramente como consumidor, como parte de ese mercado, que impone un orden que simula ser natural, que está regulado por “la mano invisible”, “por la ley de oferta y demanda”. Esa mano y esa ley, no son invisibles ni naturales, están ocultas o camufladas, operando para favorecer un puñado de intereses, contrapuestos a los intereses colectivos.

En ese escenario, es imprescindible que el estado garantice el derecho de los pueblos a informar y a informarse, fomentando:

El acceso y el reflejo de las distintas expresiones políticas, sindicales, sociales, culturales, lingüísticas y étnicas

La visibilización de las problemáticas locales de cada paraje, comunidad, barrio, localidad o región

La ampliación de derechos y protección de los sectores históricamente marginados por el sistema mediático sostenido en la lógica del mercado.

La información, que también es parte de la puja distributiva, determina decisiones individuales y colectivas, que marcan el presente y el futuro de los pueblos. Es por eso, que el estado debe actuar a través de sus medios públicos, para ampliar la composición y el acceso a la misma de todos los sectores.